Por qué tu hoja de horas dice 7,75: las horas decimales, explicadas
Temas: Horas y sueldo5 min de lecturaPor David Lawrence
Has trabajado de 9:00 a 17:15, con media hora para comer. Son 7 horas y 45 minutos. Luego la hoja de horas, el programa de nóminas o la factura te pide tus horas, y el número que espera es 7,75.
Hasta ahora, la mayoría de nuestros artículos hablaban de descanso y bienestar. Este abre una serie más práctica, sobre los números que hay detrás de tus horas y tu sueldo. Y el primer número que conviene entender es el que lleva una coma.
Cómo funcionan las horas decimales
Una hora tiene 60 minutos, pero un decimal se divide en centésimas. Las horas decimales convierten los minutos en una fracción de hora, para que las nóminas y las hojas de cálculo puedan sumarlas y multiplicarlas por una tarifa como cualquier otro número.
Para convertir, divide los minutos entre 60:
- 15 minutos son 15 ÷ 60 = 0,25
- 30 minutos son 0,5
- 45 minutos son 0,75
- 20 minutos son 0,33, y 40 minutos 0,67
- 6 minutos son exactamente 0,1, útil para comprobar
Así que 7 horas y 45 minutos son 7,75 horas, y 7,75 × 20 $ la hora son 155 $. Al revés, multiplica la parte después de la coma por 60: 0,4 × 60 = 24, así que 8,4 horas son 8 horas y 24 minutos. El conversor de horas decimales hace las dos cosas y tiene una tabla con cada minuto del 1 al 60.
Los errores que te cuestan minutos
Este formato provoca algunos errores, y casi todos van en contra de quien ha hecho el trabajo.
- Escribir la hora del reloj como un decimal. 7 horas y 30 minutos escritas como «7,30» se leen como 7,3 horas, que son 7 horas y 18 minutos. Has perdido 12 minutos. «7,45» es peor: son 7 horas y 27 minutos, faltan 18. Si te pasa cada día, en una semana de cinco días pierdes hora y media.
- Sumar horas y minutos como si fueran decimales. 7:45 más 8:20 son 16:05. Si los sumas como números normales, sale 15,65, que no es ni una hora ni un decimal correcto.
- Un redondeo que solo va en una dirección. Muchas empresas redondean a los cinco minutos, a la décima o al cuarto de hora. No pasa nada si el redondeo va en los dos sentidos, pero un sistema que siempre redondea tu entrada hacia arriba y tu salida hacia abajo te quita un poco cada día.
Sobre lo tercero, el Departamento de Trabajo de Estados Unidos dejó la regla por escrito. Según el 29 CFR 785.48(b) (opens in a new tab), redondear a los 5 minutos, a la décima o al cuarto de hora se acepta siempre que, con el tiempo, no impida pagar a los empleados por todo el tiempo que de verdad han trabajado. Es decir, el redondeo tiene que compensarse.
Por qué importa el registro
Un decimal mal puesto se arregla fácil si te das cuenta. Es mucho más difícil si nadie apuntó cuándo empezaste y cuándo terminaste.
En 2019, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea resolvió precisamente esto en un caso que el sindicato CCOO llevó contra Deutsche Bank. El comunicado del Tribunal (opens in a new tab) explica que, sin un sistema que mida el tiempo que trabaja cada persona cada día, no se puede determinar de forma objetiva y fiable cuántas horas se han trabajado, ni cuántas horas extra, lo que hace «excesivamente difícil, cuando no imposible en la práctica» que las personas trabajadoras hagan valer sus derechos. El Tribunal concluyó que los países de la UE deben obligar a las empresas a implantar un sistema objetivo, fiable y accesible para medir la jornada diaria de cada persona trabajadora, y dejó los detalles a cada país.
El caso también puso cifra al problema. Según la Audiencia Nacional, que fue quien planteó la cuestión al Tribunal, en España no se registraba el 53,7 % de las horas extra.
España lo recogió en el Estatuto de los Trabajadores (opens in a new tab) (artículo 34.9): la empresa debe garantizar el registro diario de jornada, con la hora concreta de inicio y de fin de cada persona trabajadora, conservarlo durante cuatro años y tenerlo a disposición de la plantilla, de sus representantes y de la Inspección de Trabajo. Tienes derecho a consultar ese registro, y vale la pena compararlo con el tuyo.
Hábitos para que tus horas cuadren
- Guarda las horas, no solo los totales. «De 9:02 a 17:31» se puede comprobar después. «8,5» a secas, no. Si algún día hay dudas, lo que vas a necesitar son las horas de entrada y de salida.
- Convierte al final, y una sola vez. Apunta en horas y minutos durante la semana y convierte el total, o usa una herramienta que lo haga por ti. Teclear decimales a mano cada día es como se cuela un «7,30».
- Repasa el decimal. Antes de enviar, vuelve a mirar todo lo que acabe en ,30, ,45 o ,50. Son decimales de verdad, pero también es lo que sale cuando se escribe una hora en el formato equivocado.
- Pregunta cómo redondea tu empresa. Si redondea, a cuánto y en qué sentido. Luego compara de vez en cuando tu propio registro con tu nómina.
- Separa las pausas no retribuidas. Solo las pausas no retribuidas se restan de tus horas. La calculadora de horas trabajadas recibe la entrada, la salida y la pausa no retribuida de cada día, y te da la semana en horas y minutos y en decimal.
Dónde encaja Clockflux
Clockflux registra cuándo fichas la entrada y la salida, y muestra tus totales en los dos formatos. El botoncito junto al total del día cambia entre horas decimales (7.75) y horas y minutos (7:45). Un detalle: la vista decimal redondea cada día al cuarto de hora más cercano, así que 7 horas y 50 minutos aparecen como 7.75. La vista en horas y minutos es exacta al minuto. Las dos se explican en registrar tus horas.
Con Clockflux Pro, puedes exportar tus fichajes en CSV o en un informe PDF para el periodo que quieras. Cada día muestra sus sesiones con la hora de inicio y de fin, y su total en horas decimales con dos cifras, sin el redondeo al cuarto de hora. Es el tipo de registro con el que comprobar una nómina, o que puedes entregar si alguna vez se ponen en duda tus horas.
Si prefieres llevarlo en papel o en una hoja de cálculo, cómo registrar tus horas de trabajo explica una rutina sencilla, y cómo calcular las horas extra sigue donde este artículo lo deja.